Declaración de Madrid

Declaración del 4 Encuentro Internacional de Organizaciones Profesionales de la Cultura (Declaración de Madrid)

11 de Mayo de 2005

Del 9 al 11 de mayo de 2005, dirigentes de 170 organizaciones culturales representando a autores, compositores, directores, artistas, intérpretes y ejecutantes de las artes musicales, escénicas, audio-visuales, cinematográficas y de las nuevas tecnologías, artistas de las artes gráficas y plásticas, así como técnicos, y también productores, editores, radiodifusores y distribuidores independientes de 60 países  reunidos en Madrid, España, para debatir sobre el tema “Diversidad Cultural: un nuevo elemento del sistema jurídico internacional” han adoptado la siguiente declaración:

Nosotros, participantes del 4º Encuentro de Internacional de Organizaciones Profesionales de la Cultura:

Agradecemos a la Coalición Española para la Diversidad Cultural y otras entidades colaboradoras la organización de este encuentro.

Saludamos los progresos realizados en el marco de las negociaciones en curso en la UNESCO, para elaborar una Convención Internacional sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales, con fuerte apoyo de una gran mayoría de países, y que tiene por objeto:

  • Llenar un vacío importante del derecho internacional, reconociendo el derecho soberano de los estados a adoptar, implementar, mantener y desarrollar políticas culturales destinadas a asegurar un espacio para toda la diversidad de las creaciones y producciones culturales propias cualquiera que sea su soporte o medio de distribución, y generar las condiciones necesarias para un intercambio con verdadero equilibrio de los bienes y servicios culturales entre todos los países.
  • Reconocer la naturaleza específica de los bienes y servicios culturales, afirmando el principio de que éstos no pueden ser considerados sólo bajo su valor comercial,  en consecuencia no deben estar sujetos a las reglas de los acuerdos comerciales, si no que deberían ser considerados bajo las reglas de un instrumento internacional que reconozca explícitamente su naturaleza particular en su calidad de portadores de identidades, valores y significados.
  • Reforzar la cooperación internacional en favor de un intercambio realmente equilibrado de los bienes y servicios culturales entre todos los países, particularmente a través del establecimiento de un Fondo Internacional para la Diversidad Cultural que permita reforzar la cadena de la creación,  producción y distribución cultural de los países en desarrollo.

Aprobamos el texto consolidado del Sr. Presidente de la reunión intergubernamental como punto de partida apropiado para esta fase final de la negociación, porque constituye claramente un avance en relación al texto compuesto que lo precedió, y refleja en gran medida  las opiniones mayoritarias expresadas durante las negociaciones intergubernamentales de febrero sobre los elementos fundamentales del proyecto de Convención. Reconociendo el valor del texto consolidado del Sr. Presidente como base de la continuidad de las negociaciones, que conduzcan a una versión final –mejorada- del texto, que podría ser propuesto para su adopción en la 33ª Conferencia General de octubre próximo, proponemos un número limitado de enmiendas fundamentales con el fin de garantizar que el resultado final sea una convención eficaz que podrá ser apoyada por las organizaciones profesionales de la cultura del mundo entero.

Convocamos urgentemente a los estados miembros de la UNESCO a:

  • Comprometerse plenamente en estas negociaciones, que entran en su fase final conduciendo a la Conferencia General del mes de octubre, teniendo como base el texto consolidado del Presidente, a fin de asegurar una Convención fuerte, verdaderamente eficaz, que refleje claramente la voluntad de una vasta mayoría de países implicados en estas negociaciones para incorporar los principios ya enunciados en el derecho internacional, resistiendo durante este período a las presiones que buscan diluir el contenido de la Convención;
  • Seguir generando un amplio apoyo de un gran número de países para asegurar que la Convención sea adoptada en octubre 2005, con una gran mayoría, resistiendo a las presiones que buscan postergar la adopción hasta la Conferencia General de 2007 o aún después, lo que comprometería significativamente el impacto de la Convención;
  • Comprometerse, inmediatamente después de su adopción, a ratificar la Convención de manera que esta sea ratificada rápidamente por un gran número de estados que permitan su entrada en vigor inmediata en calidad de instrumento internacional;

Invitamos a los países firmantes a adoptar políticas culturales.

Subrayamos la importancia del rol jugado por todos los profesionales de la cultura en el proceso en curso en UNESCO. Acrecentaremos nuestro trabajo y movilización en cuánto representantes de los profesionales del mundo de la cultura en cada uno de nuestros países. Afirmamos nuestra voluntad de dar aún más amplitud al movimiento creciente de coaliciones nacionales para la diversidad cultural, reunidas en el seno del Comité Internacional de Enlace de Coaliciones para la Diversidad Cultural,  movimiento que busca dar una voz común a las organizaciones que representan a los profesionales de la cultura y que reagrupa a fecha de hoy a 24 coaliciones de todo el mundo (Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Benin, Burkina Faso, Camerún, Canadá, Chile, Colombia, Congo, Corea del Sur, Eslovaquia, España, Francia, Hungría, Irlanda, Marruecos, México, Nueva Zelanda, Perú, Senegal, Togo y Uruguay).

Juntos, nos comprometemos a continuar nuestro trabajo a fin de:

  • Llevar a cabo una campaña nacional e internacional de sensibilización y apoyo a favor de la Convención de la UNESCO.
  • Convencer a los países para que se comprometan a ratificar rápidamente la Convención tras su adopción, para que ésta pueda entrar en vigor en el más breve tiempo posible.
  • Mantener nuestro compromiso en los años futuros para garantizar que la Convención  produzca efectos reales después de su ratificación y sea el instrumento de referencia sobre las cuestiones de políticas culturales.

Recordamos la importancia para todos los países durante el período de negociación, adopción y ratificación de la Convención de abstenerse en tomar todo compromiso de liberalización en negociaciones comerciales que limitarían la aplicación de la Convención de la UNESCO.

Declaramos el derecho soberano de los estados a aplicar sus políticas culturales, y rechazamos que el ejercicio de este derecho pueda ser objeto de sanciones comerciales.

ANEXO

Proposiciones para enmendar el proyecto de texto consolidado del Presidente (abril 2005):

Afirmar sin ambigüedad el derecho de los países a tener políticas culturales

En su conjunto, el texto consolidado del Presidente representa un gran avance en relación a los proyectos anteriores, particularmente gracias a la supresión de los corchetes alrededor de los términos “protección”, “bienes y servicios culturales”, “industrias culturales”. Este texto reconoce claramente el derecho de los países a tomar medidas para proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales a nivel nacional e internacional.

En general, nosotros estamos de acuerdo con la lista de políticas culturales que los Estados puedan adoptar con este fin, como las indicadas en el artículo 6, pero sugerimos con el fin de una mayor claridad, la re-utilización de la fórmula anterior que afirma el derecho de los países a tomar “medidas que reservan de manera adecuadas un determinado espacio a los bienes y servicios culturales nacionales entre todos los disponibles de su territorio”

Estimamos que ese lenguaje es muy importante para indicar claramente que las cuotas para los bienes y servicios culturales de origen nacional, están incluidas en un amplio abanico de políticas culturales previstas en la Convención.

Marcar un claro campo de aplicación para la Convención

Una de las grandes fuerzas del anteproyecto de la Convención UNESCO  es la manera como ella llena claramente una laguna del derecho internacional: reconoce la naturaleza particular de los bienes y servicios culturales y afirmar el derecho soberano de los estados a tomar medidas para proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales en sus territorios.

En relación a ello, pensamos que sería mejor mantener claramente el campo de aplicación sobre las expresiones culturales – y particularmente los bienes y servicios culturales- evitando una terminología que corra el riesgo de extender la Convención hacia otros ámbitos  más difíciles de definir.

En particular, estamos preocupados por el hecho de que la incorporación del nuevo concepto “actividades culturales” tal como está formulado actualmente, conduciría a la Convención hacia un terreno -el de las “creencias, tradiciones y/o prácticas culturales”- difíciles de enmarcar y extendería el campo de la Convención mucho más allá del mandato original expresado en la resolución adoptada en la 32ª Conferencia General.

Equilibrar los derechos y las obligaciones

El texto consolidado del Sr. Presidente contiene un lenguaje claro en los artículos 5 y 6  afirmando el derecho de los países a tomar medidas para proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales en sus territorios.

Sin embargo ya no está presente, en el texto consolidado, el lenguaje que afirma la responsabilidad de los países de reconocer “su obligación de protegerla y promoverla en su territorio y a escala mundial”

Solicitamos fehacientemente el reintegro de esta fórmula en el artículo 5, de manera de garantizar que el derecho de los países a tomar tales medidas en favor de la diversidad cultural, sea acompañado de una obligación clara de actuar en tal sentido.

Solicitamos también que sean restablecidos los títulos originales de los artículos 7 y 8 y  en su enunciado un compromiso más fuerte de los estados partes para tomar medidas que permitan a sus ciudadanos tener acceso a una verdadera diversidad de expresiones culturales de origen local, regional, nacional y de otros países, y en particular actuar en circunstancias particulares donde las expresiones culturales de su territorio están seriamente amenazadas o en peligro de extinción.

Reforzar las disposiciones sobre cooperación internacional para el desarrollo

Constatamos con satisfacción los grandes progresos realizados en el proyecto consolidado del Presidente que da a la vez más claridad y más importancia a las disposiciones de la Convención relacionada con la cooperación internacional. En particular la descripción del Fondo Internacional para la diversidad cultural previsto en el artículo 18 del texto consolidado representa un avance significativo en relación con los proyectos anteriores.

Al mismo tiempo, invitamos fuertemente a los estados miembros de UNESCO a ir más lejos y comprometerse, proporcionalmente a su capacidad financiera, a contribuir a este  Fondo para asegurar que será alimentado por recursos suficientes para llevar a bien su misión.

Por otra parte, el lenguaje de los artículos 12, 13 y 14 invitando a los estados a reforzar la cooperación internacional debe ser más fuerte.

Garantizar el  estatuto de la Convención en el derecho  internacional.

Para que la Convención sea verdaderamente eficaz, es fundamental que su estatuto en el sistema jurídico internacional sea claramente establecido. Con este fin, deseamos afinar la formulación actual de los artículos 20 y 21, con el objetivo de garantizar que los siguientes principios sean respetados:

  • La no subordinación de la Convención UNESCO a los acuerdos comerciales
  • El estatuto de la Convención como referencia definitiva sobre los temas de cultura, incluido su rol en cuanto a la interpretación y aplicación de los otros instrumentos internacionales que tienen un impacto sobre la cultura, y
  • un compromiso de los Estados parte a ser coherentes con los principios y objetivos de la Convención, absteniéndose en particular de tomar compromisos cuando están implicados en otras negociaciones internacionales que serían contrarias a estos principios y objetivos.

Establecer la Convención como referencia internacional definitiva en materia de políticas culturales.

A fin que la Convención se transforme en la referencia definitiva en materia cultural, consideramos esencial que contenga un eficaz mecanismo de solución de controversias. Tomamos nota que las disposiciones del artículo 25 del texto consolidado del Presidente son las mismas que figuraban en el anteproyecto preliminar de los expertos. Estimamos que este mecanismo debe ser reforzado y de carácter obligatorio para ser realmente eficaz. Solo un mecanismo vinculante a través del cual una parte puede iniciar unilateralmente una solución de controversia, dará a la Convención verdadera credibilidad en el derecho internacional.